A lo largo de nuestra vida todos solemos tener la oportunidad de hacer un gran viaje. Para mis suegros, que eran de otra época y vivían en Andalucía, su gran aventura fue atravesar España para ir a Peñíscola a principio de los años 80. Para ellos fue una odisea: en verano, sin aire acondicionado, viajando a 80 por hora, dos familias, el coche lleno… ya te puedes imaginar.
Hoy en día podemos ir mucho más lejos haciendo escapadas de una manera más cómoda. Nuestros grandes viajes suelen ser a países exóticos, lugares con un estilo de vida muy diferente al nuestro. Pero sea cual sea el destino, todos ellos tienen algo en común: hay una voluntad de salir de nuestro espacio de confort, de tener otras experiencias, de conocer otras realidades.
Sin embargo, no sé si sabes que realmente la gran experiencia de nuestras vidas no está en la otra punta del globo. No, y no hace falta coche ni avión para recorrerla. Para muchas personas la gran aventura de sus vidas puede ser algo tan sencillo y tan complejo a la vez como aprender a ser madres/padres, o aceptar no poder serlo y aprender a vivir de otra manera. Este es un trayecto donde practicar el desprendimiento de uno mismo, reorganizar las prioridades y descubrir de nuevo el asombro por la vida.
Me encuentro también que otro de los grandes viajes de hoy en día es descubrir la pareja adecuada para hacer el camino acompañado. ¡Y también a no perderse en la travesía! Este viaje, como muchos otros, es una mezcla de ruleta emocional, descubrimiento de uno mismo y aprendizaje para lidiar con la soledad.
Además, en este mundo al que le falta coherencia y valores digamos que uno de los grandes itinerarios es el de la búsqueda de significado de la existencia. Este es para los grandes exploradores, a los que no les asusta la frustración, la oscuridad, el viajar sin mapas y estar guiados únicamente por su instinto. En este viaje se pone patas abajo los supuestos con los que habíamos vivido hasta ahora. Aquí es necesario contactar con la humildad, con los propios límites y descubrir las posibilidades que nos brinda la trascendencia.
Cómo ves, sea cual sea tu situación, lo único necesario es estar vivo y adquirir un poco de conciencia sobre lo que estás viviendo.
¿Cuál es o cuál está siendo tu gran viaje? Déjame tu opinión en los comentarios y seguimos hablando.
Foto: Foto de Mantas Hesthaven en Unsplash