La palabra «amor» no suele estar presente en el mundo profesional. Parece que hay una cierta resistencia a utilizarla en el ámbito académico, administrativo o laboral. Quizás el miedo a explicar según qué sensaciones con la palabra “amor” es a parecer cursi, sentimental o vulnerable. Carlos Alcaraz, sin embargo, en su discurso de agradecimiento por el último Gran Slam conseguido nos dio toda una lección al mencionarla ya que realmente lo sintió así.
Cuando recibió la copa, entre muchas otras cosas dijo: “Es un honor poder jugar aquí en Melbourne cada año. Y creo que es un privilegio por todo el amor que estoy recibiendo cada año que vengo, es un gran apoyo, un gran amor y no solo durante el partido, sino también durante los entrenos, cada vez que piso la pista lo siento así que ¡muchas gracias! Gracias por impulsarme.”
La palabra amor tiene unas connotaciones de intensidad que va mucho más allá del aprecio, del apoyo o del valor que podemos dar a una relación. También implica que se da algo más que una calidez, una palmadita en la espalda; es todo un reconocimiento a emociones y sentimientos que nos ha despertado esa persona o, en este caso, un público.
Carlos ha sido valiente a la hora de emplearla. Quizás si oyéramos más frecuentemente la palabra “amor” en discursos o en explicaciones sobre lo que nos hacen sentir algunos vínculos perderíamos el miedo a ser juzgados y seríamos más libres de poder expresar realmente lo que sentimos.
Foto: Eurosport