¿Eres de las que te gusta tener todo bajo control? ¿Sueles tener planificado hasta el más mínimo detalle y además te enfadas cuando las cosas no salen como estaban previstas?

La necesidad de control y las actividades destinadas a ello suelen ocupar la mayor parte del tiempo de muchas personas, especialmente mujeres. ¿O no eres de las que cuando abres los ojos lo primero que haces es revisar mentalmente todo lo que tienes que hacer ese día? Así tu jornada se convierte en una gigantesca gincana donde ir haciendo checklists: llevar al bebé a la guardería, check, llamar al fontanero, check, cita con la pediatra, check, reservar restaurante para el fin de semana, check, llevar al otro hijo a la extraescolar, check… Y, al final, la recompensa ¿cual es? ¿acostarte agotada sabiendo que has podido con todo, que no ha habido ningún incidente que haya trastocado la planificación?

Quizás crees que teniendo tu vida bajo control de esta manera podrás sentirte segura, pero esta es una creencia placebo. Sí, te ayuda a fingir que tu vida está llena de cosas importantes, que eres muy eficiente y puedes gestionar todo lo que te propongas, pero la verdad es que acabas exhausta sin saber en qué día vives. Y lo peor es que te vas alejando cada vez más de lo que te gusta, lo que te nutre, de las situaciones con lo que vibras, de lo que tú eres en realidad.

Sin duda cuando intentamos controlar así nuestro el día a día es como querer asir el agua entre los dedos. Se nos escapa, como también se nos va la vida corriendo de un lugar a otro.

Recobrar momentos de autocuidado diariamente para recordar quién somos es esencial para mantenernos vivas, pero vivas de verdad. Escoger las creencias saludables con las que transitar los días también. El control visto de esta manera solo provoca que tengamos que quemarnos para que las cosas funcionen. De hecho, si lo miras bien, las creencias placebo solo hacen que evitemos asumir la verdad, que acabamos consumidas y sin la tan ansiada seguridad. Por lo tanto, ¿qué te parece si empezamos a navegar con lo que nos va trayendo la vida? Aquí no hay control, solo rendición, aceptación y con un poco de suerte, disfrute. La seguridad solo podrá llegar en el momento en que nos demostremos a nosotras mismas que podremos cuidarnos sea cual sea la situación, que nos podremos hacer cargo de nuestras necesidades del mismo modo que lo hacemos con los demás.