Las emociones intensas desajustadas pueden venir provocadas por situaciones no conclusas o inacabadas. Un ejemplo claro es lo que ocurre en una separación imprevista de una pareja, cuando uno de ellos muere y el otro no ha podido despedirse. Para la persona que se queda la despedida tan abrupta le puede generar un impacto emocional difícil de gestionar y si no tiene un buen curso la sensación de pérdida y la culpa pueden cronificarse y afectar a la autoestima.

Las situaciones no cerradas tienen lugar a lo largo de la vida, generan muchas emociones que se quedan ocultas y pueden ser provocadas por una gran variedad de factores, la pérdida de trabajo, relaciones conflictivas, temas generacionales no resueltos, etc. Estas situaciones no cerradas se llaman “Gestalts”, de ahí el nombre de la terapia.

El abordaje gestáltico aporta el espacio, el tiempo y la tranquilidad necesarias para poder a acceder a estas Gestalts en un entorno seguro con el fin de poder llegar a cerrarlas. Este apoyo o acompañamiento se produce con el objetivo de que sea el propio cliente el que pueda encontrar lo que va necesitando, que sea él el que vaya recuperando recursos y que pueda dirigir su propio camino hacia el bienestar. Para ello los terapeutas Gestalt utilizamos una serie de técnicas, experimentos y una aportación de ejemplos que van acompañadas por la presencia, un estar en el aquí y el ahora, que permite al cliente conectar con su yo más profundo y obtener el autoapoyo necesario para ir digiriendo y gestionando las emociones poco a poco.