Las terapias existencialistas son aquellas que tratan sobre temas relativos a la existencia. Intentan responder a preguntas existenciales como ¿quién soy yo realmente? ¿para qué he nacido? ¿de qué manera puedo ser útil al mundo? Son preguntas que en algún momento nos podemos hacer y que subyacen en los conflictos que traemos a terapia.
Varios de los temas que tratan estas terapias son: el sentido de la vida, el aislamiento, la libertad o la muerte.
Hoy te vengo a hablar en concreto del concepto de “libertad” en psicoterapia. A diferencia de los animales, los seres humanos podemos elegir desde aspectos más superficiales, como la ropa con la que me visto hoy, hasta otros más trascendentales, como el hecho de tener descendencia. Y a pesar de que nuestra elección está mediatizada por eventos y condicionantes externos, siempre, siempre, hay algo que podemos escoger y es cómo nos enfrentamos a las circunstancias aunque estas sean completamente frustrantes.
Esta libertad que disfrutamos nos permite ir construyéndonos poco a poco como personas a través de las elecciones que vamos tomando. Esa libertad es la va creando el camino existencial que determina a dónde vamos y en qué nos convertimos.
La terapia Gestalt aborda aspectos existenciales y espirituales, ya que cuando contactamos con nosotros mismos, con el aquí y el ahora, surgen inevitablemente preguntas sobre el presente, cómo estamos viviendo la vida, nuestra autenticidad y la evolución que estamos teniendo como personas.
Para mí es clave la libertad de la que disfrutamos ya que nos permite cambiar el rumbo de nuestra vida, nos permite revisar los valores con los que vivimos y facilita que podamos escoger para poder convertirnos así en lo que realmente deseamos.