Para sentirse sola no hace falta estar sin compañía físicamente. Muchas veces podemos sentirnos solas rodeada de personas y aunque esto parezca una contradicción se da mucho más frecuentemente de lo que crees.

El sentimiento de soledad se activa cuando no podemos comunicarnos porque la otra persona no está disponible, física, emocional o mentalmente. ¿No te ha pasado sentir que estás hablando con una pared o que el otro está en otra historia mientras le cuentas algo importante?

Yo también me he sentido sola ante una situación en que ha habido un conflicto, una diferencia de opiniones y no se aceptado mi modo de ver las cosas. No sé si te pasa a ti pero esto me ha dejado en un lugar aislado, lejos, como fuera del campo compartido de la realidad.

Cuando he entendido que hay personas que no pueden aceptar ideas nuevas u otras perspectivas porque están cerradas, no pueden ver a los demás o no están conmigo en el “aquí y ahora” he podido comprender un poco más lo que está pasando.

También he descubierto que ante esto puedo crear paz para mí y acompañarme en mi soledad ¿cómo? integrando perspectivas. Aceptando las suyas y las mías. Entendiendo que a lo mejor no me puede dejar entrar en su vivencia porque su atención está en otro lado, porque está demasiado apegada a sus creencias de cómo son las cosas para poder entender las mías.

Cuando me acompaño en mi soledad y también al otro en la suya y puedo aceptar e integrar todas las versiones de lo que ha ocurrido tengo la capacidad de crear una realidad compartida donde todos tenemos espacio para experimentar nuestra verdad desde diferentes perspectivas.

 

Foto: Kristina tripkovic