Gestionar el miedo

El miedo nos aprisiona, nos mete en un espacio tan pequeño que apenas no podemos respirar. Es una emoción que se despierta cuando nos sentimos amenazados, cuando tememos que nos hagan daño o cuando pensamos que no lograremos algo que es importante para nosotros.

Es una alerta esencial para nuestra supervivencia, ya que es una llamada de atención.

Ignorarlo no funciona. Hay que  transitar este miedo, darle su espacio y atravesarlo con las emociones que surjan, explorarlo en un entorno seguro y aprender de él, aprender todo lo posible para que ya no nos produzca esa limitación.

La lealtad de los hijos

No hay vínculo más fuerte que el amor que sienten los hijos hacia los padres. Se suele decir que los padres matarían por sus hijos, pero en realidad el amor más puro y más verdadero es que el que tienen los hijos por sus padres.

L@s hij@s por sus padres y madres:

Son capaces de someterse y aceptar normas con las que no están de acuerdo.

Son capaces de dejar de ser divertidos y de divertirse para convertirse en personas serias y responsables.

Son capaces de aceptar relaciones muy desiguales entre hermanos.

Son capaces de dejar a amigos y amigas, novios y novias.

Son capaces de aceptar herencias emocional y económicamente muy pesadas.

Son capaces de aceptar negocios familiares que no quieren gestionar.

Son capaces de convertirse en lo que los padres quieren que sean.

Son capaces de olvidarse de quienes son realmente.

Son capaces de vivir unas vidas que no quieren.

Y todavía amarlos.