He estado escuchando recientemente que hay muchas personas que utilizan la IA como sustituto de una sesión terapéutica, sin embargo, a pesar de su utilidad, está claro que no son conscientes de sus riesgos:

  • Hemos aprendido con otras herramientas online que cuando son gratuitas, no quiere decir que no demos nada por nuestra parte, sino que realmente pagamos con la información que incorporamos, sean datos o sean aspectos más confidenciales. Cuando consultamos a la IA estamos dando información sobre nuestro estado anímico, las situaciones que atravesamos y nuestras dificultades emocionales, estamos creamos un perfil psicológico online. No sabemos para qué utilizarán las empresas esta información más adelante.
  • La empatía que parece ofrecer la IA no es siempre terapéutica, a veces hace falta confrontar según que actitudes o pensamientos del paciente que le impiden acceder a estados más saludables. La IA te solucionará superficialmente algunos conflictos, pero para hacer un trabajo realmente profundo necesitas un acompañamiento profesional.
  • No curan las recomendaciones, sugerencias o empatía de una máquina, lo que cura es el restablecimiento del vínculo contigo misma/o y con otras personas, el contacto con una persona de carne y hueso, la escucha y la comprensión humana.

Foto de Igor Omilaev en Unsplash